• Alma Moya

El hábito de la excelencia


Fue Aristóteles quien dijo: "somos lo que hacemos repetidamente. La excelencia, entonces, no es un acto; es un hábito."

Si bien es cierto que la repetición de actos similares llevan al virtuosismo, también existen aquellos que son destructivos los cuales son fácilmente identificables e intuitivamente percibimos lo que no construye.

Al dirigir nuestra atención a lo que consideramos bueno y productivo podríamos asegurar que la reproducción constante de nuestras buenas acciones darán entonces como resultado el dominio de dichas labores logrando así la excelencia.

Considero que el querer hacer surge a partir de la motivación intrínseca, siendo ésta la que origine el deseo de ser mejor, de emprender algo y lograrlo.

No basta con desearlo, necesitamos un plan de acción que dé inicio al hacer constante hasta que obtengamos aquella recompensa que originó el deseo o la motivación.

Sabido es que del dicho al hecho hay una brecha cuya distancia pienso, está definida por la motivación de cada quien. Una promoción, un negocio propio, aprender un idioma, una maestría en el extranjero, en fin, una lista interminable de aspiraciones que a lo largo de nuestras vidas se van acumulando, logrando algunas, otras no.

Luego, insistir en que es la progresión sistemática de nuestros actos la que nos llevará sin duda a la consecución de un objetivo es fundamental y, recapitulando, sabemos ya que si lo deseamos, somos capaces de identificar barreras u obstáculos y superarlos enfocándonos en el resultado que esperamos obtener. También con determinación insistimos y perseveramos; cuando no podemos, pero aún lo deseamos, hacemos los ajustes necesarios y seguimos consistentemente en nuestro afán de obtener aquello tan deseado.

Es importante señalar que en la mayor parte de los casos los resultados no se dan con la inmediatez que ahora nos caracteriza y muchas veces la motivación se derrumba olvidando aquel deseo. Para que esto no suceda, cuando se haya identificado el objetivo, mi recomendación es la siguiente:

La regla del 5k (las cinco C’s)

1ra C de la constancia

La tenacidad y persistencia promueven la consecución de un objetivo. Cada objetivo deberá tener los pasos a seguir, con congruencia y realismo en los tiempos.

2da C del control

Al establecer indicadores clave nos permiten tener una referencia tangible y analizar la correlación que existe entre lo real y el planteamiento inicial, permitiendo así, identificar desviaciones a tiempo.

3ra C de la corrección

Definir acciones para modificar el rumbo evidenciando los hallazgos para futuras referencias. Es este aprendizaje el que promueve la mejora continua.

4ta C del cometimiento

Emprender de manera inmediata los ajustes necesarios que corrijan el camino, estableciendo nuevos parámetros de medición de ser necesario.

5ta C del cumplimiento

Identificar con un criterio ético que aquellos resultados que se persigan cumplan con normas y reglas. Establecer una filosofía ganar-ganar y de respeto promueve la confianza además de crear sinergias y cohesión en una organización. Contemplar que el cumplimiento, la ética y el respeto son elementos clave para lograr la excelencia.

Esperamos que puedas compartir historias de éxito con nosotros.

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