• Alma Moya

La hipótesis de nuestras vidas o las pequeñas grandes cosas



Al leer autores con diferentes estructuras de pensamiento y de distintas corrientes filosóficas, advierto que innegablemente contemplan los contextos que los circundan y dan como resultado razonamientos que se vuelven característicos de una época o circunstancia. A través de estas lecturas podemos identificar sus motivaciones, logros, miedos e inseguridades. Todo lo que viven se ve siempre reflejado en la literatura como una especie de memoria que perdura con el paso del tiempo.

Con seguridad la pandemia por COVID aun con diferentes tintes e interpretaciones, quedará impresa en muchas historias y el registro de este contexto que ahora enfrentamos lo podrán leer las generaciones venideras y aprender de ello. Preguntarnos si estábamos o no preparados para un virus, quizá nos lleva a reflexionar de una forma diferente a la que teníamos antes de vivir una epidemia. Así, este pasaje de incertidumbre que enfrentamos propicia un cambio de dirección y ajustes que se antojan urgentes.

¿Qué hacer entonces? ¿Tenemos la capacidad para procurar lo necesario y seguir persiguiendo aquello que habíamos planeado?

Las suposiciones antes establecidas acerca de nuestro crecimiento con determinados posibles resultados, seguramente se han visto alteradas por la realidad que ahora vivimos. Esas hipótesis trazadas se pueden corregir andando. Nos hemos dado cuenta de que la vida no se ha detenido, que los alumnos regresaron al colegio -ahora de forma virtual-, que los que pueden trabajar lo siguen haciendo, que los que no tienen trabajo buscan colocarse lo más pronto posible, entre otros muchos ejemplos de continuidad.

Puede resultar difícil entender nuestras circunstancias y buscamos respuestas que no llegan, oportunidades truncas que nos frustran y mortifican. Esta vertiente de pensamiento también se ve reflejada en la narrativa que leemos y también existe la de los optimistas y resilientes que corrigen el rumbo y se adaptan sin problema alguno.

Yo no soy tan rápida, yo busco respuestas y cuestiono siempre lo que me rodea. Creí que todo esto pasaría muy pronto y poco a poco fui entendiendo que no era así. Que la que tenía que actuar rápido era yo y no el mundo.

Tomé la decisión de no esperar y plantear nuevos supuestos, de aventurarme a hacer cosas que no pensé que podría hacer. Con un plan específico para lograr una meta determinada pude darme cuenta de que puedo hacer todo aquello que me proponga. Sí; puedo hacer lo que sea. Si me decido, puedo reinventarme porque tengo al mejor aliado que soy yo misma, como estoy segura de que te tienes a ti también.

No dejes de intentar, sigue tratando de lograr aquello que alguna vez te planteaste. Si esta pausa se prolonga y tienes que modificar de momento aquello que deseas, procura realizar pequeñas cosas. Cuando las logres podrás darte cuenta de que son enormes y apreciarás su importancia. Intenta que la idea de ti sea la mejor versión de ti mismo. Mira hacia adentro y acepta el reto de transformar esas hipótesis en realidades para disfrutar como esa persona que quieres ser.

No olvides recurrir al uso de la literatura, siempre nos da una perspectiva que nos sitúa en contexto preciso, de ahí que la utilidad que tienen las diferentes posturas nos sirve como referente y precedente de todo lo que vivimos.

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